EL GORRIÓN
Infantiles

Ilustrados

La misión

Lilian, Carmen y Julián

se reunieron en enero

en la casa de Lilian

a disfrutar del día veraniego.

 

Hacía tanto calor

que no se les ocurría ningún juego,

hasta que Julián vio con dolor

un pichón de gorrión en el suelo.

 

Se aproximaron los tres

y vieron desde un agujero

que en la casa del vecino Andrés

había un nido algo austero.

 

—Seguro se cayó

—dijo Carmen mirándolo con afecto—.

Debemos ayudarlo a subir

porque debe estar enfermo.

 

Comprendieron que debían trabajar en equipo

si a su nido querían devolverlo

ya que el pichón por sí solo

no podía retomar el vuelo.

 

Colocaron una escalera

para que Julián, con cuidado, se subiera

mientras Lilian vigilaba

que el pichón no se fuera.

 

Cuando estaba todo listo,

Julián en sus manos lo tomó

trepando poco a poco por la escalera

que con firmeza sostenían las otras dos.

 

Cuando a su nido lo regresaron,

enseguida apareció su mamá

con comida en su pico

para a su pichón alimentar.

 

Al ver que el gorrión

estaba protegido de nuevo

los tres niños sintieron

una inmensa felicidad por dentro.

 

Fue así como los tres primos

esa mañana de verano aprendieron

que cuando se trabaja en equipo

la satisfacción y la gratitud son el premio.

Gabriela Motta

 

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Autor

gabrielamottavierapitin@gmail.com
Escribir me permite soltar el pasado, vivir el presente y esperar libremente el futuro.

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