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Cuentos sobre el agua

📅 02/05/2023   📁 Cuentos

Cuentos sobre el agua

El lado izquierdo de la carretera

En Villa Formosa el agua era un recurso que se distribuía por zonas, la línea divisora era la carretera. Los que vivían a su izquierda disfrutaban del agua potable en sus casas, los que vivíamos a la derecha teníamos una canilla a cada 20 cuadras, esto hacía que el agua fuera muy valorada por todas y todos. También sucedía que cuando había elecciones, o algún festejo como el día del niño o navidad la gente del lado izquierdo de la carretera venían a traernos comida, vestimentas y regalos, a mí me gustaba vivir del lado derecho solo por eso, lo que no me gustaba mucho era cargar los bidones con agua, pero ya me había acostumbrado. En esa época yo tenía siete años y no era consciente de esta diferencia social. Nosotros éramos una familia numerosa que vivíamos en una casa construida con madera y chapa, cada mañana antes de ir a la escuela íbamos hasta la canilla más cerca de casa y traíamos bidones con agua para abastecernos. Esa mañana mamá me pidió que llenáramos un bidón extra porque en la tarde nos vendrían a visitar un grupo de niños que hacían catequesis en la iglesia y nos traerían regalos. Aunque yo no entendía muy bien porque nos regalaban tanto fui contenta por el agua extra. Cuando por fin llegaron estaban cansados y con mucha sed, todos pedían agua a gritos. Entonces mamá me pidió que trajera el bidón y les explicó que solo teníamos algunos vasos, que no alcanzarían para todos, pero que los debían compartir. En realidad, de vidrío teníamos solo dos, después lo que había eran latitas. No sé que pasó, pero los niños no quisieron tomar el agua, la señora que venía con ellos tomó un trago y lo pasó a la niña que estaba a su derecha y ella también tomó, pero después los demás no quisieron. Me arrimé a una de las niñas y le pregunté qué pasaba, por qué de pronto ya nadie tenía sed, ella me contestó que el agua estaba caliente, el bidón y los vasos sucios. ¡Ah es solo por eso!, le dije sorprendida, acá todos los días tomamos el agua así, ¿hay otra forma de tomarla? Sí, me contestó, en casa el agua la sacamos de la canilla, la pasamos por un purificador y después la ponemos a enfriar en la heladera, o si no, le agregamos cubitos de hielo para que este fresca. La miré a los ojos y  le pregunté: ¿Tenés una canilla solo para vos en tu casa?, sí, todos tenemos una. Y fue entonces cuando le dije a mamá que teníamos que mudarnos al lado izquierdo de la carretera.

Gabriela Motta

02-05-23

Montevideo