Aromas
Poesía

Aromas

Hueles a campo me dijo y de inmediato sonreí, me sentí halagada por el elogio y se lo agradecí. Para mí es un privilegio oler a tierra mojada, a rocío y alecrín.
Hueles a campo me dijo y por un instante fui feliz. Me imaginé el aroma del alba, cuando el sol recién comienza a surgir con su espléndida grandeza que siempre me hace sentir que un nuevo día se aproxima motivándome a seguir. Seguir husmeando en sus tierras, seguir husmeando dentro de mí.
También me trae recuerdos de aquel sendero que olía a flores y anís, ese aroma que no se olvida porque generaba alquimia en nuestro jardín.
Jardín que con el crepúsculo se inundaba de cantares sin fin de aquellos pequeños pájaros que sonaban como el más dulce violín, melodías que anunciaban que el día por fin habría de concluir.
Final que traía consigo la luna más linda que vi, lucía brillante y solitaria recordándome que sola nací.
Nací aquí en este campo que huele a vida, pino, alegría, eucaliptos y jazmín, campo que en las noches de verano me regala una brisa serena, una paz sin fin.
Permitiéndome soñar con nuevos senderos que me llevaran, quizás, lejos de aquí, pero seguro que olerán a campo, madreselva, tierra mojada, rocío, vida y a niña feliz.
Gabriela Motta
15/04/19
Bella Unión.

Autor

gabrielamottavierapitin@gmail.com
Escribir me permite soltar el pasado, vivir el presente y esperar libremente el futuro.

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