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Cuentos clásicos para leer

Gabriela Motta

📅 05/07/2023   📁 Cuentos de otros

La Cenicienta: Cuento de los hermanos Grimm

Había una vez una joven llamada Cenicienta quien vivía con su malvada madrastra y sus dos hijastras. Cenicienta era una chica amable y dulce, pero su vida no era nada fácil. Su madrastra y hermanastras la utilizaron como a una sirvienta, haciéndola realizar todas las tareas del hogar y sometiéndola a constantes burlas y humillaciones.

Un día el rey anunció que organizaría un gran baile en el castillo con el fin de encontrar una esposa para su hijo, el príncipe. Todas las jóvenes del reino estaban invitadas. Cenicienta soñaba con asistir al baile, pero sabía que su madrastra nunca lo permitiría.

Mientras Cenicienta barría el suelo de la cocina, una hermosa hada madrina apareció frente a ella. El hada madrina le preguntó por qué estaba triste, Cenicienta le contó por su deseo de ir al baile. El hada madrina, con su magia, transformó una calabaza en una elegante carroza, ratones en caballos, una rata en un cochero y lagartijas en lacayos.

También convirtió el vestido desgastado de Cenicienta en un maravilloso vestido de seda y le puso unos zapatos de cristal. Antes de partir hacia el baile el hada madrina advertiría a Cenicienta que debía regresar antes de la medianoche, ya que su magia solo duraría hasta entonces.

Cuando Cenicienta llegó al castillo, todos quedaron asombrados por su belleza. Incluso sus hermanas que no la reconocieron. El príncipe al verla se sintió inmediatamente atraído por ella y la invitó a bailar. Bailaron toda la noche y se enamoraron perdidamente.

Sin embargo, Cenicienta se olvidó por completo de la advertencia del hada madrina y cuando el reloj comenzó a marcar la medianoche, se dio cuenta de que debía regresar antes de que su transformación desapareciera. Dejó escapar un suspiro de despedida y salió corriendo del castillo.

En su prisa por irse Cenicienta perdió uno de sus zapatos de cristal en las escaleras del castillo. El príncipe encontró el zapato y decidió que encontraría a la dueña del pie que encajara perfectamente en él. El príncipe y sus ayudantes buscaron por todo el reino y finalmente llegaron a la casa de Cenicienta.

Las hermanastras de Cenicienta intentaron encajar en el zapato, pero sus pies eran demasiado grandes. Finalmente, llegó el turno de Cenicienta quien se probó el zapato y encajó perfectamente. Ella confesó su identidad y ante la sorpresa de todos el príncipe reconoció a la chica de la noche del baile.

El príncipe y Cenicienta se casaron. Cenicienta se convirtió en la princesa del reino. Su madrastra y hermanastras arrepentidas de su maltrato le pidieron perdón y Cenicienta las perdonó generosamente. Vivieron felices para siempre.

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