dientes brillantes
Cuentos

Cuentos de barro

Cuentos de barro

Dientes brillantes

Cuando la vi por primera vez me impactó su mirada ruda y su rigidez, le costaba sonreír, además era dueña de una verborragia que luego de un rato aturdía. Danzamos, cómo siempre lo hacíamos la dureza de sus articulaciones y el agarrotamiento de sus músculos permitían ver que buscaba redimirse, solo ella sabía por qué o de qué. Pero eso no era extraño porque todas buscábamos lo mismo en ese lugar. Entre danzas, charlas, risas llegó el día en que pasamos a sentirnos cercanas casi como si fuéramos amigas de toda la vida, ese día nos contó sobre sus sombras e imploró ser redimida. Nunca la había visto así, la rigidez de su rostro se había borrado y le comenzaron a caer lágrimas, lloro por un largo tiempo, la contuvimos y danzamos en círculo como siempre lo hacíamos. Cuando estuvo más tranquila nos agradeció regalándonos un nombre nuevo a cada una, a mí me llamó dientes brillantes dijo que era porque siempre estaba sonriendo. Nunca nadie me había hecho un regalo tan profundo, le agradecí y nos despedimos. A la mañana siguiente fui sorprendida por la noticia de su fallecimiento, fue un golpe duro. Sin embargo, creo que ella encontró, por fin, su redención esa noche.

Gabriela Motta
20/12/21
Montevideo

Cuentos de barro

Cuento sugerido: La belleza de lo feo

Si te gustó, comparte.

Autor

gabrielamottavierapitin@gmail.com
Escribir me permite soltar el pasado, vivir el presente y esperar libremente el futuro.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *