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Minuto de Gloria

Cuando tuve entre mis manos aquel positivo sentí que ese era mi minuto de gloria, pero la vida quiso que días más tarde otro positivo borrara por completo aquella sonrisa de mi rostro.
—Aquí actuó el azar —dijo el médico con una vos despreocupada.
—Ahora deben saber que el parásito de la Toxoplasmosis puede afectar al feto, hay un 50 por ciento de posibilidades de que nada suceda y otro 50 por ciento de que el feto sea deforme, nazca ciego o no nazca. Es importante que consideren la opción del aborto, hasta la semana 12 de gestación podés llevarlo a cabo, la ley en este país te ampara. Ahora vayan para casa y piensen en lo que les dije, si deciden no abortar nos vemos en las próximas semanas para seguir con los controles regulares y hablar un poco más sobre la toxoplasmosis. Tranquilos que la toxoplasmosis es más común de lo que se cree.
Esas fueron las palabras que nos dijo a quema ropa aquel médico sin siquiera pestañear, nosotros permanecimos en silencio, nos fuimos en silencio hasta el coche, en un minuto la vida nos demostraba que no mima a nadie y que a todos nos juega una mala pasada en el momento menos pensado. La idea del aborto no había pasado jamás por nuestras mentes, era un embarazo deseado y no le íbamos a poner fin a la vida de nuestro hijo sin pelear junto con él. Así fue como nos abrazamos a los 50 por cientos de posibilidades positivo y vivimos nuestro embarazo como si los otros 50 por cientos no existieran. Pero conscientes de que estábamos dispuesto a afrontar con el 50 por ciento negativo si la vida así lo decidiera.
Nueve meses después la vida nos regalaba nuevas esperanzas porque todos los controles habían salido bien, pero aún no podíamos estar relajados ya que había afecciones que podía llegar a tener el feto (vaya como me molestaba que le llamarán feto a mi bebé) que solo podíamos saber en el momento de su nacimiento. Así fue como el 31 de enero del 2015 nació nuestro pequeño con todos las partes de su cuerpo y un perfil encefálico normal. Al nacer fue necesario hacerle análisis de sangre, corazón, ojos y cabeza, mi corazón dejo de latir al ver cómo le hacían tantas pruebas a un ser tan pequeño, sin embargo, debo reconocer que volví a tener mi minuto de gloria cuando el doctor nos dijo que el parásito no había afectado en absoluto a mi bebé.
Pero para serles sincera, mi mayor minuto de gloria es ver y escuchar cada mañana esos dos ojitos negros diciéndome:
—¡Buen día mamá!
¡Ese sin dudas es mi mejor minuto de gloria!
Gabriela Motta
26-04-2018
Madrid
Cuentos de embarazo
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Autor

gabrielamottavierapitin@gmail.com
Escribir me permite soltar el pasado, vivir el presente y esperar libremente el futuro.

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