he vuelto a llegar tarde
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¡He vuelto a llegar tarde!

Llegaba tarde hasta cuando planificaba llegar temprano era un círculo vicioso.

—Llegar tarde es un vicio o una virtud depende con el lente que se lo vea (siempre repetía con el fin de excusarse por sus impuntualidades). Había quienes lo tildaban de narcisista, quienes decían que lo hacía por pura adrenalina, quienes iban más lejos y elaboraban teoría que hablaban de su necesidad inconsciente de ser esperado para sentirse querido debido a que en su infancia no se había sentido valorado por sus padres y quienes creían que lo hacía a propósito; en fin, fuera cual fuera la causa lo que importaba realmente era que jamás llegaba a tiempo. Debido a ese «problemita» había perdido empleos, parejas, negocios, familiares y amigos. Pero él no podía corregir su vicio o no quería, quién sabe. La impuntualidad era su segundo nombre, su forma de vida, aunque no tenía claro si él la había escogido o viceversa. Se pasaba los días apresurado siempre en contra del reloj, apresurado por llegar temprano a todos lados, apresurado por poder apropiarse del tiempo y ganarle, aunque fuera por un segundo. A pesar de su esfuerzo nunca logró alcanzarlo y en un abrir y cerrar de ojos se le fue la vida, corriendo, volando detrás de esos minutos que jamás regresaron.

Y cuando por fin tuvo consciencia de que se había pasado la vida corriendo detrás del reloj se dio cuenta de que se le había acabado la vida.

 

Gabriela Motta.

La Floresta, Canelones.

01/02/2018.

 

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Autor

gabrielamottavierapitin@gmail.com
Escribir me permite soltar el pasado, vivir el presente y esperar libremente el futuro.

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