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Cuentos para tener valor

Cuentos para tener valor

Cadena de actos positivos  

Era víspera de fin de año cuando me fui al parque con mi hija, al llegar presenciamos como una mamá golpeaba a su pequeño, despertando miradas inquisitivas de todos los padres que se encontraban a su alrededor. Inclusive hubo quienes se acercaron a reprocharle el episodio patético que estaba brindando en público humillando al pequeño. Muy cerca de ellos se encontraba otra mamá, Juana con su hija Luana, al observar como se relacionaban era evidente que los buenos tratos imperaban en el vínculo de ambas. Ellas también presenciaron el episodio su hija algo asustada le preguntó: —¿Por qué esa mamá le pega a su hijo? Juana inmediatamente le contestó —vamos a averiguarlo. Y salió decidida hacia donde estaba la otra mamá, cuando llegó el niño lloraba sentado en el suelo y la mamá miraba lo ignoraba. Juana se aproximó y le preguntó si necesitaba un poco de ayuda con el pequeño.

—Siéntate —le dijo— toma un poco de agua, déjame que te ayude con él, relájate un poco que yo lo entretengo. La otra mamá aceptó la ayuda y se sentó a beber el agua, mientras Juana contenía junto con Luana al niño que ya no lloraba.  

La otra mamá después de unos minutos se aproximó a Juana y le agradeció, necesitaba un tiempo para descansar y pensar.

Juana aprovechó la oportunidad para hablarle de su experiencia como mamá y contarle que ella nunca le pega a Luana y con buenos tratos lograba el respeto de su hija, le aseguró que era más efectivo que cualquier golpe que hieren al niño y al vínculo entre ellos. La otra mamá que escuchaba atenta le dijo que ella nunca había escuchado nada parecido a eso, ella educaba a su hija como la habían educado. Legitimando el mal trato como único camino posible para educar. Ella había sido golpeada por sus padres desde muy pequeña y lo veía como algo normal y necesario. Juana le comentó que en realidad eso era un síntoma del maltrato, ya que no es normal golpear a un niño y menos a tu hijo. Pero Cómo se hace le preguntó la otra mamá. Te voy a dejar el número de mi terapeuta para que puedas sanar tus heridas y cerrar historias pasadas así podrás educar a tu hija desde el amor y el respeto verás cómo todo se hace más fácil. La otra mamá le agradeció y antes de marcharse le confesó que se sentía muy mal cada vez que golpeaba a su pequeño.  

Gabriela Motta

21/12/21

Montevideo

Cuentos para tener valor

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Autor

gabrielamottavierapitin@gmail.com
Escribir me permite soltar el pasado, vivir el presente y esperar libremente el futuro.

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