Doña María
Doña Maria

Doña María

 

 

—Doña María sabe que fui a un gurú!

Doña María regaba las plantas.

—Sé que me está escuchando, no se haga la desentendida que le hablo a usted.

Doña María seguía regando.

—Todavía estoy en shock, me dijo que estoy condenado…

Doña María sin mirarlo le dice:

—Ahórreme el disgusto de tener que escucharlo mijo ¡Por favor!

—Pero Doña María no sabía que no le gustaba los gurús…

—Ay mijo, a esta altura de mi vida si hay algo que me tiene sin cuidado son los gurús. Para mi son como las vacas.

—¿Cómo las vacas?

—Si, sagrados para unos, comida diaria para muchos y simple seres vivos para el resto. Y escúcheme bien que esto es lo último que le voy a decir: solo nosotros podemos condenarnos, nadie más mijo, nadie más…

Doña María siguió regando

—¿Sabe Doña María? ¡Usted me cansa!

 

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gabrielamottavierapitin@gmail.com
Escribir me permite soltar el pasado, vivir el presente y esperar libremente el futuro.

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