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Cuento

El que debe cambiar es uno

Cada domingo Martina salía a recorrer las calle de su ciudad con la esperanza de cambiar algo en el mundo, cualquier cosa por pequeña que fuera valdría la pena, era una loca rutina que se la había impuesto hacía ya algún tiempo. Pero domingo tras domingo volvía a casa decepcionada con la sensación de que nada cambiaba.
Cierto domingo, mientras ayudaba a un anciano a cruzar la calle, este le dijo:
—Gracias por la ayuda y si no te ofendes te voy a contar algo que me he dado cuenta hace ya algún tiempo, ella asintió con la cabeza, entonces él prosiguió; sabes que cada año viejo me sorprende lleno de ilusiones esperando al año nuevo,  esto me parece fantástico porque renuevo mis sueños y expectativas, sin embargo, también me he dado cuenta que si el que no cambia soy yo, las cosas van a seguir igual.
No hay deseo, por bien intencionado que sea, que si no le pones ganas y trabajo mucho trabajo pueda salir adelante con éxito.
Entendí que el año nuevo se puede convertir en el año viejo en un santiamén. Y que el año viejo puede transformarse en nuevo, solo depende de nosotros de las ganas que le pongamos al vivir y para afrontar las dificultades que seguro vendrán.
Hace ya algún tiempo que adopte como hábito comenzar el año nuevo haciendo una introspección para dejar que salga mi “yo” más oculto, ese “yo” que refleja quién soy, desplazando al otro “yo”que fue creado en base al espejo del “otro” que, sin lugar a dudas, me enseñó muchas cosas y debo agradecer, pero ese ya no es el mío, así que me despojo de él. Es entonces, cuando tomo el mío para hacerlo crecer y transformar al año viejo y mis deseos no logrados en un año nuevo colmado de sueños por realizar. Todo comienza de adentro hacia afuera o viceversa, lo importante es poder llegar al interior como sea.
Es un ritual casi sagrado agradecer al año viejo por todo lo que me aportó, luego le doy la bienvenida al año nuevo que renovará mis ganas de seguir adelante con la vida ¿Y sabes, qué es lo mejor de todo? ¡Funciona!
Así que cambia esa cara y deja ya de pensar tan sólo en los demás, recuerda que para cambiar tu exterior primero tienes que comenzar con tu interior, ahora déjame aquí que yo estaré bien. Ocúpate de ti, cambia de sintonía, vibra hacia tu felicidad.
Martina agradeció a la vida por haber colocado aquel extraño en su camino justo el último domingo del año.
Él, le había renovado la alegría de seguir siendo su mejor versión día a día.
Gabriela Motta
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Autor

gabrielamottavierapitin@gmail.com
Escribir me permite soltar el pasado, vivir el presente y esperar libremente el futuro.

Comentarios

junio 7, 2021 a las 1:33 pm

Muchas gracias por la información. Gran aporte de esta web. Saludos!



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