Mirta Y Juan
Cuentos

Mirta Y Juan

Mirta y Juan llevaban toda una vida juntos y comenzaban a incursionar en una edad que les era difícil de transitar. Les costaba reconocerse con las arrugas en el rostro, el cabello teñido de gris y sus cuerpos que estrenaba achaques que no les permitían obviar el paso del tiempo.
—Vieja, —le decía— te diste cuenta que ya entramos al grupo de la tercera edad. Y se reía a carcajadas. —Bueno, nos dicen de la tercera edad, para no llamarnos viejos.
Mirta siempre tenía la misma respuesta: —viejos son los trapos.
Cierto día, recibieron una invitación para participar del baile de jubilados del pueblo. Al principio dudaron si debían ir, pero después de conversarlo decidieron asistir. Se vistieron con sus mejores prendas y por algunas horas olvidaron su edad, dejándose llevar por el entusiasmo que les generaba la idea de salir a divertirse juntos en la noche.
—Vieja, podríamos empezar a salir más seguido. Comentó Juan animado, el baile le había renovado el ánimo.
—No te confundas Juan, a nuestra edad, este no es un lujo que podamos darnos siempre, disfrutemos la noche —contestó Mirta.
Bailaron, bebieron, volvieron a bailar y se reencontraron con muchos conocidos. Pasada la media noche, decidieron comenzar el viaje de vuelta a casa. Al subirse en el coche la alegría que horas antes irradiaba de sus ojos ya no estaba, un silencio los acompaño durante el recorrido.
—Vieja, que cantidad de viejos, había en el baile.
—Viste Juan, yo noté lo mismo y no te quise decir nada.
—Bueno, seamos realista, era un baile para jubilados ¿Qué esperábamos?
—Sí, ya lo sé, pero es solo que … (se miró fijo al espejo).
—Cuando estamos solo tú y yo, no soy consciente del paso del tiempo, pero en ese contexto, rodeados de personas de nuestra misma edad, me he sentido más viejo.
—Juan a mí me pasó igual, creo que no fue una buena idea la del baile.
—Tenes razón, será mejor que busquemos otra actividad.
Él se aproximó, la abrazó fuerte y se quedaron mirando el reflejo que les devolvía el espejo; ese reflejo que paradójicamente les hacía saber que a pesar de los años aún siguen vivos.
Gabriela Motta.
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Autor

gabrielamottavierapitin@gmail.com
Escribir me permite soltar el pasado, vivir el presente y esperar libremente el futuro.

Comentarios

Gabriela Motta
febrero 16, 2021 a las 6:07 pm

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