de la mano
Poesía

Tomaditos de la mano

Y  llegó el día
en que debí soltarte la mano
mi corazón no quería
pero sabía que era este el momento
y te solté despacito la mano,
aguantándome las lágrimas, aplaudiendo
tu progreso.
¿Cuándo pasó tan rápido el tiempo?
Transformando a mi bebé
en este niño travieso.
Tu, te fuiste contento, sabias que sería bueno
lo disfrutaste, te fuiste corriendo.
Yo me quede con el corazón apretado.
Era la primera vez que debía dejarte
solo con el mundo tan inmenso,
solo en el colegio.
Te despedí sonriendo,
conecté con tu mirada
brindándote seguridad
y sosteniendo en secreto
a mi alma que dudaba
una y mil veces por dentro.
Al salir del jardín
otra lágrima desubicada
se deslizó por mi mejilla
yo la sequé disimulada.
Estaba segura
que ese era el lugar correcto
estaba segura
que debías seguir creciendo.
Vi marcharte contento
colmado de ilusiones
confiado en tu talento.
Ay hijo mío, que difícil es
ver pasar el tiempo
y sé que este es
sólo el comienzo.
Ya vendrán
otros inicios,
otros desafíos,
quizás más complejos.
Quiero que sepas
que siempre estaré a tu lado
aunque ya no seas tan pequeño.
Pero, ahora disfrutaré
de mi niño travieso.
Esperándote cada día
para regresar a casa sonriendo
tomaditos de la mano
por aún eres mi niño pequeño.
Gabriela Motta.
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Autor

gabrielamottavierapitin@gmail.com
Escribir me permite soltar el pasado, vivir el presente y esperar libremente el futuro.

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