mamá y bebe
Prosa Poética

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Prosa Poética

Mágica realidad

De repente todo cambia.
Ya no somos uno, ahora somos dos.
Él ya no está adentro, ahora está afuera
y todavía no lo puedes comprender
porque todo ha sido tan rápido.
Y todo cambia.
Tú ya no eres la misma, él tampoco.
Tu cuerpo está en constantes cambios y tú no entiendes nada,
las hormonas se apoderan de ti y en un instante dejas de ser tú
para convertirte en mamá.
Y todo vuelve a cambia.
El amor brota en cada poro de tu piel y los miedos también.
Ya no somos uno, ahora somos dos.
Te sientes dolorida, agotada por esas horas infinitas de contracciones interminables,
cansada por la fuerza de cada pujé,
pero ya no importa porque él te necesita
y tu sientes que no le puedes fallar.
Estás dolorida, mareada, confundida por la anestesia que aún permanece en tu cuerpo
y ese dolor de la cesárea que te hace sentir fragmentada a la mitad,
no te permite respirar, moverte, reír con normalidad,
pero no importa, porque él está a tu lado.
Y de repente todo cambia.
Nadie te lo dijo, nadie te lo advierto,
en un minuto descubres el secreto que guardan todas las mamás del mundo
y te sientes confundida.
¿Cómo nadie te lo dijo antes? ¿Por qué no te lo hicieron saber?
Ellas vivieron esto y se lo guardaron…
y te lo cuestionas una y otra vez.
La lactancia no es el acto más sencillo del mundo.
El cansancio se apropia de tu cuerpo, sientes que ya no puedes más.
El sueño se apodera de ti y cuando quieres reposar, el bebé, ya despertó otra vez.
Y te vuelves a preguntar: ¿Cómo nadie me lo dijo jamás?
Sabías que no ibas a poder dormir, pero no que sería literal.
El instinto no aflora, y te confundes, y no sabes como hacer y tienes miedo,
y muchas dudas y todo en un instante se convierte en un caos.
Pero todo cambia.
Y te apoderas de la lactancia,
ya sea exclusiva o artificial, te adaptas.
Y descubres que es el momento más lindo y único que pueden vivir los dos.
Y ya no sientes sueño, porque dormir tres horas de corrido, pasan a equivaler a una noche completa.
Y entiendes porque nadie te lo dijo.
Pues ese amor que brota desde el día uno,
se hace más y más grande cada minuto
y todo deja de ser un sacrificio para convertirse en una sencilla y maravillosa rutina.
Y todo vuelve cambiar.
Y en un abrir y cerrar de ojos estás de vuelta en tu realidad, porque la vida es así.
Miras para atrás y comprendes que era necesario llorar, porque déjame decirte que lo harás.
Comprendes que la adaptación era un proceso fundamental y te adaptarás.
Comprendes, que nunca más tu vida será la misma de antes y te alegrarás.
Comprendes que el sacrificio valió la pena
y  quizás lo volverás a intentar.
Gabriela Motta.
Montevideo.
2016
Prosa Poética
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Autor

gabrielamottavierapitin@gmail.com
Escribir me permite soltar el pasado, vivir el presente y esperar libremente el futuro.

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