Cuento Latinoamericano
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Dios y el Diablo

Dios y el diablo estaban muy desganados, hastiados de sus rutinas.

—Juguemos a cambiar de roles —propuso el diablo.

—No hijo mío eso sería pecado, incluso para mí, te has descarrilado.

—Bueno entonces debatamos sobre el infierno ¿O eso también es pecado?

—¿De cuál infierno? ¿El real o el inventado?

—¡Ay, Dios! vos siempre tan complicado. De cualquiera de los dos si en realidad para vos todo es inapropiado.

—Cuidado con lo que dices podría haber gente escuchando y ahí querido mío quedamos los dos desenmascarados.

—Pensemos en el infierno a como los tenemos acostumbrados, creyendo en mi persona como un poder extremadamente inhumano.

—Ahora eres tú él que se está sobrepasando ¿Por qué te haces el bueno? Sí todos sabemos que eres el malo.

—Acepto tus acusaciones, pero pongámonos de acuerdo en algo: sin mí tú no serías el mismo, tu religión no tendría el pecado y si no hay pecado no hay culpa y todo se te iría de la mano.

—Espera querido mío porque otra vez te estás propasando y si les digo que lo del infierno también es puro engaño. Qué en realidad tú existes solo en el mundo de los humanos.

—Escucha bien ¡¡¡Dios!!! me has vuelto a poner enojado, lo tuyo también son puras patrañas ¿O acaso ya te has olvidado? Estamos juntos desde el comienzo, nuestras teorías van de la mano.

—Pero si prefieres querido mío les podemos gritar bien alto que nosotros solo existimos si ellos nos abren paso.

—No dejemos que la ira nos haga cometer errores como a los humanos porque después saldrán a indagar y pueden terminar sospechando y ahí te aseguro Dios estaremos acabados. Debemos permitir que sigan creyendo que nosotros y ellos somos seres separados, alejados por las llamas del fuego o del infinito cielo en tu caso porque si alguno sospecha entonces seremos pasado.

—Digámosles que habitamos su intelecto, que su infierno es finito y fantaseado. Digámosles que conectar con la fuerza de la naturaleza es sagrado y un sacrilegio sería ignorar la voz de su interior y la de sus hermanos. Que yo estoy en todo y todos somos uno en ese momento. Digámosles lo bello de ser humano.

—Contigo es imposible dialogar ¡Dios! eres siempre tan sensato, déjalos que se desengañen solos, cosa que no sucederá ni en un millón de años.

—Tu siempre tan desalmado, paremos porque ya hemos dicho demasiado, mira si hay alguno escuchando y lo termina twitteando.

Gabriela Motta
18/01/22
Montevideo

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Escribir me permite soltar el pasado, vivir el presente y esperar libremente el futuro.

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