Un cuento de terror corto
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Un cuento de terror corto

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EL HUÉSPED DESCONOCIDO

Por fin habían podido comprar la casa que deseaban. Lo único que les generaba dudas era el precio, evidentemente estaba muy devaluado teniendo en cuenta el excelente estado de conservación en que se encontraba. Ellos lo sabían, tenían muy presente la idea de que: “lo barato sale caro”, pero no iban a pedir explicaciones, sería un absurdo, habían estado ahí y era perfecta.

Luego de firmar el contrato él se fue para la nueva casa así comenzaba con las refacciones mientras ella y los niños empacaban. Se reunirían en dos semanas, ya que su actual domicilio se encontraba a casi cuatro horas del nuevo.

Estaba tan bien conservada que lo único que había que hacerle eran arreglos de rutina. Cuando entró por primera vez en ella se sintió pleno, recorrió las habitación observando cada detalle.

Después manteniendo la misma calma salió de camino a la ferretería para comenzar con la compra de los materiales, llegando al portón sintió una pesadez en su pierna derecha.

—«Estoy quedando viejo» —pensó.

Siguió sin prestarle mayor atención al dolor, encontrándose en la vereda con la vecina de enfrente que cordialmente le dio la bienvenida y entre risas le dijo:

—Ustedes sí que son valientes—. Y se marchó.

Pocos metros más adelante otro vecino se aproximó para presentarse y preguntarle si alguien le había contado sobre la historia urbana que involucraba a su nueva vivienda.

—No, nadie me ha dicho nada, cuéntamela —le dijo en tono burlón.

El otro que se había aproximado con esa única intensión comenzó su historia, agregándole detalles y ampliando los acontecimientos de una manera irreal para la mente no supersticiosa de Lorenzo, quien luego de escuchar sus anécdotas con ironía le comentó:

—Lo bueno de toda esta historia que me acabas de contar es que no estamos condenados, tenemos la opción de huir y se alejó sacudiendo la cabeza. Él sabía que siempre había un chiflado en el barrio.

Al regresar, sintió nuevamente la pesadez en su pierna, volvió a ignorar el dolor y al levantar la mirada vio que sobre la puerta de entrada había colgada una llave que decía: Ático. Era el único lugar que no había recorrido, justamente, porque no había encontrado la llave. Sin pensarlo subió. Estaba todo en orden como el resto de la casa, solo había un detalle que llamó su atención; en una de las esquinas había una caja antigua con un viejo rompecabezas lleno de polvo, lo tomó y pensó que a los niños les podía llegar a gustar, así que lo llevó para la cocina. En ese momento sintió con más intensidad la molestia en su pierna.

Con la intensión de descansar para ver si la pesadez y el dolor se hacían más leves se sentó a la mesa y se dispuso a armar el rompecabezas encontrado, pero la molestia se hacía cada vez más intensa, no quería llamar al médico, sin embargo, comenzaba a considerarlo.

Siguió con el armado del juego y para su sorpresa en el momento que por fin encajó todas las piezas del puzle sintió un escalofrío y se paralizó. Sobre la mesa se había formado un mensaje claro y perturbador: «Esta será mi casa para siempre, me tendrás aquí hasta el fin de tus días» Sintió cómo todo su cuerpo se puso frío y sus manos comenzaron a sudar en seco, cuando debajo del mensaje vio a un hombre con cara de terror siendo sostenido desde su pierna derecha por un extraño ser.

Gabriela Motta
06/01/21
Bella Unión

Un cuento de terror corto

Cuento sugerido: El Portal

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Autor

gabrielamottavierapitin@gmail.com
Escribir me permite soltar el pasado, vivir el presente y esperar libremente el futuro.

Comentarios

enero 7, 2022 a las 3:26 am

Great content! Keep up the good work!



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